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/ 12.03.2014

¿Estresado, yo?

Veamos, una tarea tras otra, pocas o nada de horas de sueño reparador, mala alimentación (un sándwich a la rápida, como transición entre un trabajo y otro). En los momentos de pausa, un cigarrillo acompañado de un café bien cargado, de esos que van “a la vena”, las exigencias del jefe hacen trabajar y trabajar, para demostrar que algún día puedo ser ascendido. Fin de mes, cuentas y más cuentas, matrículas, uniformes, la comida del gato. Uno se nota estresado, pero no hace caso, no logra disfrutar nada y no se despega de la rutina. Son las doce de la noche y uno sigue pensando lo que falta por hacer. Entonces, sin previo aviso, un dolor intenso en el brazo izquierdo lo lleva a la clínica, y como si se tratara de un asalto, la cuenta médica se lleva en un dos por tres todo el esfuerzo realizado en aquellos meses de trabajo desbordado.

La historia anterior es más común de lo que parece. El estrés y sus consecuencias se hacen notar alarmantemente en las compañías. Abordarlo, tratarlo y erradicarlo es urgente, para mejorar la calidad de vida del personal. Pero no sólo eso, un trabajador estresado incidirá gravemente en el rendimiento y productividad de las organizaciones.

Sabemos que Chile tiene malos índices en salud mental. El estrés es un denominador común que afecta de modo transversal a toda la sociedad, pero, ¿qué es el estrés? Según Yazmín Carvajal, Directora Ejecutiva de los Programas de Capacitación, “es una reacción tanto física, como psíquica y conductual a un desequilibrio entre las exigencias del entorno y la capacidad de resistencia individual. En términos simples, significa que se nos pide más de lo que podemos dar”.

El estrés es dañino porque acarrea muchas consecuencias negativas tanto en la vida privada como en el trabajo. “Las personas se sienten insatisfechas en lo laboral, disminuyen su rendimiento, faltan al trabajo, se ponen irritables, su ánimo decae y pueden llegar a abusar del alcohol”, enumera Carvajal .

Además, el estrés suele producir errores en la toma de decisiones, falta de concentración y pérdida de memoria, finalmente, el estrés también puede provocar hipertensión arterial, aumento del colesterol y enfermedades cardiovasculares, como infartos cardíacos. A nivel organizacional, el estrés provoca un aumento de la rotación y de los accidentes laborales.

Pero, una vez hecho el diagnóstico, la pregunta es qué debemos hacer para disminuir los niveles de estress en mi organización. Una de las competencias del liderazgo es el control y manejo de este mal, así un directivo tiene la responsabilidad de detectar no sólo las señales de agotamiento en sus colaboradores, sino que sus propios síntomas. “Un jefe puede tomar medidas para controlar el estrés de sus colaboradores. Si un jefe observa que los empleados están al límite de sus capacidades, debe investigar las posibles causas. Es importante tener espacios para hablar del tema con el supervisor durante la evaluación de desempeño”, explica Carvajal.

Uno de los factores que produce estrés es cuando el trabajador no tiene claro cuáles son sus funciones del cargo. “Cuando las funciones, por su naturaleza, son ambiguas, el directivo debe asegurarse de que la persona sea capaz de lidiar con dichas ambigüedades. No todos los trabajadores son iguales y hay personas que toleran mejor la ambigüedad que otras”, expresa Carvajal.

Otro punto importante es que la gestión del estrés está íntimamente ligada con la gestión del tiempo. “Las tareas más rutinarias se pueden dejar para horas de menor concentración, mientras que las más creativas o las reuniones, se pueden realizar cuando hay mayor concentración”, ejemplifica Carvajal.

Finalmente, un buen líder mantendrá el estrés a raya si logra que sus trabajadores fomenten un buen equilibrio en la relación trabajo-familia, por lo que separar los ámbitos de la casa y el trabajo se vuelve fundamental. “Otra actitud que debe tomar un directivo es el de no ignorar los asuntos emocionales que puedan afectar a sus colaboradores. El estrés se puede controlar con una red de apoyo social, compañeros con quienes conversar los problemas”, concluye.

Todo esta información forma parte del curso de Prevención del Estrés que está dirigido a administrativos y tiene como objetivo general entregar  herramientas y conocimientos necesarios para que los colaboradores apliquen técnicas para prevenir el estrés a su vida laboral y personal. Por consiguiente, los alumnos aprenderán a mejorar su calidad de vida y en consecuencia a aumentar su rendimiento en las actividades que desempeñan.

   

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